El cacao llegó a la isla de La Española a finales del siglo XVI y principios del XVII. Lo que crece hoy aquí es una mezcla de Criollo venezolano, Trinitario, Nacional de Ecuador e híbridos, con una fuerte presencia de Trinitario y Nacional del Ecuador. Alrededor del 85% de las plantaciones del país está formado por material genético de alta calidad. Esa calidad se nota en las características organolépticas del grano: sabor, acidez, astringencia, dulzor, aroma, fragancia, persistencia en boca y notas distintivas como la fruta seca. Por eso el cacao dominicano está considerado en los mercados internacionales como un cacao fino.
Öko Caribe aplica el protocolo de calidad surgido de las investigaciones realizadas en el país por el CIRAD (el Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agronómica para el Desarrollo, de Francia) junto con Barry Callebaut. Esos hallazgos establecieron cuántos días debe fermentar el grano y con qué frecuencia hay que removerlo durante la fermentación y el secado. A partir de ahí diseñamos un nuevo tipo de infraestructura para ambas fases, que nos permite producir un cacao de calidad superior.
Öko Caribe garantiza que, desde el primer día hasta hoy, la calidad de su producto se ha mantenido constante, con defectos comerciales que nunca superan el 0,5%, lo que le ha valido la confianza y la satisfacción de sus clientes.
Nuestro cacao ha sido reconocido por esas características organolépticas, cualidades que han hecho de Öko Caribe una empresa de éxito en los últimos años. En reconocimiento, recibimos el premio internacional Estrella a la Calidad en el Liderazgo que otorga BID (Business Initiative Directions) en la categoría Oro, en la XV Convención Internacional de la Calidad celebrada en París en abril de 2011.